domingo, 1 de marzo de 2009

PARLEZ VOUS ESPAGNOL?


PARLEZ VOUS ESPAGNOL?
Por: Junior Pérez L.

Ha sido de resultado desafortunado el control de la división geográfica entre las dos naciones que comparten la isla de Santo Domingo o Saint Domingue.
Sin ánimo de exponer los acontecimientos históricos, esta frontera nunca ha sido en la práctica lo que en el mapa podemos observar, la separación de dos naciones.
Se ha venido insistiendo en que ambas naciones se fusionen en una sola republica para que el verdor de la parte este absorba la miseria y el hambre de los parlantes franceses del otro lado del masacre, y con nuestra varita mágica: problema resuelto.
Nuestra política migratoria parece ser que se muestra en acuerdo con aquellos que profesan y defienden esta fusión, en la cual se resolvería los males del pueblo haitiano y la incapacidad de soluciones de sus políticos a sus problemáticas sociales.
Los nacionales haitianos fluyen como agua por su caudal hacia territorio dominicano sin que nada ni nadie los detengas, ni los controles.
Y para un buen observador, es este caso, una gran muestra, no existe en este país un solo pueblo que no este INVADIDO por nacionales haitianos. Zonas urbanas y rurales sienten el acoso constante, participando estos en todas las actividades laborales de tal forma que pronto nuestros productos serán etiquetado con: HECHO EN REPUBLIQUE DOMINICAINE.
¿Sentimiento anti-haitiano? No, frustración al ver momo nuestras autoridades permanecen indiferente frente a esta situación, como no pasa del papel a su ejecución nuestras leyes migratorias.
Ahora nos invade el temor de que nuestros hijos sean humillados o maltratados por Estos y lo peor del caso es que este temor corre ya por nuestras venas creando sentimiento de rechazo.
Es necesario ordenar la casa y no precisamente en conferencia de prensa o en cumbre adornada con notas distorsionadas de nuestro canto patrio queriendo tapar el sol con un dedo cuando la población siente que es desplazada por estos extranjeros que ocupan nuestros barrios, nuestros campos y ciudades.
¿Y a quien le importa el sonar de las campanas? En las construcciones públicas del gobierno hacen su presencia y ni hablar de las obras privadas.
En Sosúa, por ejemplo, pueblo turístico de la costa norte, da la impresión de que siempre estamos en temporada alta. A veces uno se preguntaría: ¿en que país estamos? Pues parece ser que realmente nosotros somos los extranjeros.

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